Cada nicho es un testimonio de amor que trasciende el tiempo, permitiendo a las familias un lugar de encuentro y contemplación en un entorno de serenidad y belleza natural.
La Capilla Ecuménica de Cementerio El Alto es un espacio donde la espiritualidad trasciende credos. Rodeada de calma y belleza, su arquitectura invita al silencio y al recogimiento.
Aquí, las familias encuentran un lugar íntimo para resguardar las cenizas de sus seres amados y celebrar su legado con esperanza. Cada rayo de luz que entra por sus ventanales recuerda que el amor no desaparece: se transforma.
En La Serenidad, el tiempo se detiene. Este espacio, diseñado con detalles sobrios y cálidos, ofrece un ambiente de recogimiento donde las familias pueden visitar y rendir homenaje en un entorno de total tranquilidad.
Su nombre refleja su esencia: un lugar que inspira quietud, consuelo y gratitud por la vida compartida.
El Portal del Recuerdo es un homenaje al vínculo eterno entre quienes partieron y quienes los recuerdan. Cada detalle, desde su diseño hasta su luz, está pensado para evocar amor y permanencia en los recuerdos.
Aquí, el recuerdo se hace presente en cada visita, transformando la despedida en un acto de conexión y paz.
Bajo la sombra de sus árboles y rodeado de flores, el Jardín Las Acacias es un espacio al aire libre donde la vida y la memoria se funden en armonía.
Este columbario jardín representa el equilibrio entre la belleza natural, la arquitectura y la serenidad espiritual, ofreciendo a las familias un entorno lleno de vida para mantener viva la presencia de quienes aman.
Bajo la sombra del olmo que da vida a este espacio, el Árbol de la Vida representa unión, memoria y trascendencia.
Entre sus raíces se resguardan hasta cuatro cenizas por familia, en un entorno natural que invita a la reflexión y al reencuentro interior.
Es un lugar donde la naturaleza se convierte en testigo del amor que permanece, un refugio de serenidad donde la vida continúa floreciendo en la paz de la tierra.
Renacer simboliza el ciclo completo de la vida: un descanso que se transforma, perdura y vuelve a florecer.
Comienza con la inhumación por seis años en nuestros jardines, rodeados de serenidad y belleza natural. Luego, los restos son cremados y trasladados a un nicho para cenizas, ubicado en la capilla o columbario jardín elegido por la familia desde el inicio.
Es un proceso guiado por el amor y el respeto, que acompaña cada etapa con propósito y significado. Un homenaje que honra el paso del tiempo y celebra la continuidad del alma más allá de su forma.
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Elige un espacio rodeado de hermosas vistas naturales fomenta la tranquilidad.
Acceso y uso de la Capilla Ecuménica para ceremonias y homenajes de despedida.